ADN del EMPREDEDOR

 

«Barcelona tendría que estudiar el modelo de Israel»

El SIM

“Soñar es importante, pero los sueños tienen que tener sentido”. Pragmatismo en el escenario. Los pies en el suelo. Mans Hultman es el fundador de Qliktech, una empresa de Business Intelligence que se ha convertido en uno de los raros ejemplos de Billion USD exits en Europa. Cuenta que empezó a trabajar a los 11 años, como chico de los recados, y que a los 17 ya tenía una discoteca. No tiene fórmulas para el éxito. Pero confiesa que, si fuera el alcalde de Barcelona, estudiaría el modelo israelí de creación de empresas. Además, insiste en que es importante “no rendirse”, incluso cuando uno ve que se ha equivocado.

Hultman abría la mesa que el SIME, congreso sobre Internet y las oportunidades digitales que se celebra en el marco del BIZBarcelona, dedicaba a primera hora de la mañana del jueves a los soñadores que saben convertir ideas en negocio. Le acompañaba Jon Berrojalbiz, cofundador de Ya.com y fundador de unas cuantas empresas más, que sí reclamó un cambio en el sistema educativo que fomente el espíritu emprendedor. La petición se repitió algo más tarde, en la mesa dedicada a lo que buscan los inversores en un equipo o una idea.

Christopher Pommerening, de Active Venture Partners, lamentó que “los emprendedores muchas veces tengan una mala imagen y que a menudo no se entienda la diferencia entre un gerente o director y un emprendedor”. “Los gobiernos y las escuelas tendrían que hacer algo porque significa preparar a la gente para la vida”, insistió.

¿ADN emprendedor?

¿Pero el emprendedor nace o se hace? La pregunta surgió inevitablemente, después de que algunos ponentes desgranaran su experiencia emprendedora preuniversitaria. “Emprendedor es la persona cuya curiosidad por saber si algo va a funcionar es superior al miedo que puede causarle probar si va a funcionar”, citaba Ola Ahlvarsson, el activo conductor del evento. En la mesa de inversores precisaron que un emprendedor es aquél que hace que “las cosas pasen, que es apasionado y, además, es capaz de vivir con el riesgo y seguir durmiendo por la noche”.

Shardul Shah, de Index Venture, fue algo más prosaico: “El emprendedor conoce su mercado y está muy orientado a los datos”. En cambio, Pommerening otorgó más importancia al “carácter” y al “carisma” porque “sólo las personas con carácter pueden ser grandes líderes”, afirmó. Más tarde, ante las protestas del moderador, añadió que una persona tímida también puede ser carismática.

Finalmente, los tímidos fueron ellos al dar pistas sobre lo que funciona en estos tiempos de crisis. Generalidades. Shah señaló que no se trata tanto de acertar con los productos sino con el modelo de negocio. Pommerening habló de “verticalización”, que vendría a ser lo mismo que la especialización, y citó como ejemplo los cupones de descuento, que pueden explotarse en diferentes sectores.

Por último Jan Borgstaedt, de Bertelsmann BDMI, indicó que “hay mucho software que necesita un proceso de disrupción”, o lo que es lo mismo, ser renovado con los parámetros sociales actuales. En cualquier caso, como bien resumió Ola Ahlvarsson, “ésta es la era de la hiperinnovación” y “la creatividad nunca ha sido tan rentable como ahora”. Un soplo de optimismo.

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